Las autoridades agropecuarias de Puerto Plata ejecutan una operación de sacrificio de cientos de cerdos en comunidades rurales para contener la propagación de la Fiebre Porcina Africana (FPA), una enfermedad viral que representa una amenaza crítica para la ganadería porcina del país. Los faenados se concentran en las localidades de Los Palos, Negro Melo y Severet, pertenecientes al municipio de Villa Montellano, donde se han detectado múltiples focos de contagio.

El operativo es ejecutado por técnicos veterinarios del Plan Nacional de Bioseguridad Porcina, iniciativa del Ministerio de Agricultura que establece protocolos de contención sanitaria para evitar la diseminación incontrolada de la enfermedad. Esta estrategia de eliminación de animales infectados o expuestos al virus es una medida estándar en la sanidad animal mundial cuando se identifican brotes de patógenos altamente contagiosos como la FPA.

Una enfermedad sin vacuna que devastaría la industria porcina dominicana

La Fiebre Porcina Africana es un virus letal para los cerdos con una tasa de mortalidad que puede alcanzar el cien por ciento en rebaños sin inmunidad previa. No existe vacuna disponible ni tratamiento efectivo, por lo que la eliminación preventiva de animales en zonas de riesgo se convierte en la única herramienta para frenar su dispersión. Un brote descontrolado en Puerto Plata podría propagarse rápidamente hacia otras provincias ganaderas del país, causando pérdidas económicas masivas a pequeños y medianos productores.

Los productores afectados por estos sacrificios enfrentan impactos económicos inmediatos, aunque las autoridades han implementado operativos en las zonas rurales más vulnerables donde predomina la crianza informal de cerdos en traspatio. La detección temprana de focos en Villa Montellano permitió contener la enfermedad antes de que alcanzara zonas de mayor densidad ganadera, una acción que expertos en epidemiología animal consideran crítica para preservar la cadena productiva nacional.

El plan de bioseguridad contempla no solo el sacrificio de animales positivos, sino también medidas complementarias de desinfección, vigilancia epidemiológica y control del movimiento de cerdos entre provincias. Las autoridades han enfatizado que estos procedimientos responden a protocolos internacionales de sanidad animal y que son indispensables para evitar que Puerto Plata se convierta en un foco secundario de contagio hacia el resto del territorio nacional.

El Ministerio de Agricultura continúa monitoreando otras regiones del país para detectar posibles brotes adicionales. La industria porcina dominicana, que genera empleos directos e indirectos en zonas rurales, depende de mantener el estatus sanitario de sus rebaños para preservar acceso a mercados tanto locales como internacionales. Las próximas semanas serán determinantes para evaluar si la contención en Puerto Plata fue efectiva o si el virus logró expandirse hacia otras demarcaciones.

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