Un ataque con drones lanzado por Rusia contra un centro comercial en la ciudad de Krivi Rig, en la región de Dnipropetrovsk, ha dejado al menos 15 muertos y más de 130 heridos, entre ellos 23 niños. Este trágico suceso ocurrió el pasado viernes, lo que ha generado una fuerte condena por parte del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien calificó el bombardeo como un acto «absolutamente cínico y cobarde».

Las autoridades informaron que el ataque se llevó a cabo en dos oleadas, con un intervalo de aproximadamente 30 minutos entre cada una. Este método ha sido característico de la estrategia militar rusa en el conflicto, donde se busca maximizar el daño y el terror en la población civil. Zelenski destacó que «los drones atacaron un lugar donde no había objetivos militares, solo civiles», lo que subraya la naturaleza indiscriminada del ataque.

Contexto del conflicto en Ucrania

Desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022, Ucrania ha sido objeto de numerosos ataques aéreos que han afectado tanto a infraestructuras militares como civiles. Este último ataque se suma a una serie de bombardeos que han tenido como objetivo centros comerciales, hospitales y escuelas, generando un alto número de víctimas inocentes. La comunidad internacional ha expresado su preocupación por la escalada de violencia y la vulnerabilidad de la población civil en medio de este conflicto.

Además de las víctimas fatales, el ataque dejó a muchas personas con heridas graves, lo que ha desbordado los servicios médicos en la región. Los hospitales locales están trabajando a toda capacidad para atender a los heridos, mientras que las autoridades han activado planes de emergencia para brindar apoyo a las familias afectadas. La respuesta de la comunidad internacional también ha sido rápida, con varios países ofreciendo ayuda humanitaria y asistencia médica a Ucrania.

El ataque ha suscitado una ola de indignación en las redes sociales y en foros internacionales, donde líderes de diversas naciones han condenado la acción de Rusia. La Unión Europea y la OTAN han reiterado su apoyo a Ucrania, enfatizando la necesidad de rendir cuentas a los responsables de estos crímenes de guerra. En un contexto donde la guerra ha dejado profundas cicatrices en la sociedad ucraniana, la comunidad internacional continúa presionando por una solución pacífica al conflicto.

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