Nepal ha elevado la cifra de muertos a 903 y los desaparecidos a 4.247 tras la devastadora riada que afectó el pasado miércoles a varias regiones del norte y centro del país. El informe más reciente de la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) revela un incremento de 115 fallecidos en el último recuento, además de más de 1.700 nuevos desaparecidos contabilizados solo en territorio nepalí.

La tragedia ha dejado un saldo total de 919 muertos y 4.700 desaparecidos en ambos lados de la frontera, incluyendo regiones de la India afectadas por el mismo fenómeno. Las autoridades continúan trabajando en la búsqueda de sobrevivientes y en la recuperación de los cuerpos, mientras la situación se complica por las inclemencias del tiempo y la difícil accesibilidad de algunas áreas afectadas.

Impacto en la población y respuesta humanitaria

Las comunidades más afectadas se encuentran en estado de shock, enfrentando la pérdida de seres queridos y la destrucción de sus hogares. La NDRRMA ha indicado que se han desplegado equipos de rescate y ayuda humanitaria, pero la magnitud de la catástrofe ha superado las capacidades locales. “Estamos haciendo todo lo posible, pero la situación es crítica”, declaró un portavoz de la agencia.

El gobierno nepalí ha solicitado asistencia internacional para enfrentar la emergencia. Organizaciones no gubernamentales y agencias de ayuda están comenzando a llegar al país con suministros y recursos, aunque la logística se ve obstaculizada por las condiciones climáticas adversas y la infraestructura dañada.

Este evento natural no es aislado; Nepal, ubicado en una región montañosa, ha enfrentado desastres similares en el pasado. Sin embargo, la frecuencia y la intensidad de estos fenómenos han aumentado en los últimos años, lo que ha llevado a expertos a señalar la necesidad de mejorar la gestión de riesgos y la preparación ante desastres. “La resiliencia de la comunidad es fundamental para enfrentar estos desafíos”, afirmó un analista de desastres.

A medida que las autoridades trabajan para contabilizar los daños y proporcionar asistencia, la población nepalí se une en solidaridad, ofreciendo refugio y recursos a quienes lo han perdido todo. La situación sigue siendo crítica, y el futuro inmediato de muchas familias es incierto mientras se intensifican los esfuerzos de rescate y recuperación.

Compartir: