El Gobierno de Javier Milei ha decidido modificar su proyecto de ley de extranjerización de tierras en un intento por evitar una derrota en el Senado. Este cambio se produce tras el creciente rechazo social a la propuesta inicial, que eliminaba todos los límites a la compra de tierras por parte de extranjeros. La nueva versión del proyecto, presentada este martes, establece un límite del 25% de tierras en manos foráneas, un aumento respecto al 15% propuesto anteriormente.
La decisión de ceder ante la presión social y política refleja la necesidad del oficialismo de asegurar los votos necesarios para aprobar una legislación que ha enfrentado resistencia durante casi tres meses. Según fuentes cercanas al Gobierno, este ajuste busca equilibrar las preocupaciones de los sectores más críticos, al tiempo que se mantiene la intención de atraer inversiones extranjeras al país.
Contexto de la controversia
La propuesta original de Milei generó un fuerte rechazo en diversos sectores de la sociedad argentina, incluyendo organizaciones agrarias y ambientalistas, quienes argumentaban que la eliminación de límites a la compra de tierras por extranjeros podría poner en riesgo la soberanía alimentaria del país. La oposición política también se manifestó en contra, lo que llevó al oficialismo a replantear su estrategia legislativa.
El nuevo dictamen, que se espera sea discutido en el Senado en los próximos días, ha sido recibido con escepticismo por parte de algunos legisladores. “Es un paso en la dirección correcta, pero aún no es suficiente”, declaró un senador de la oposición. Por otro lado, el oficialismo confía en que este cambio sea suficiente para reunir el apoyo necesario y evitar una nueva derrota legislativa.
La situación refleja una tensión constante en la política argentina, donde la búsqueda de inversión extranjera se enfrenta a la necesidad de proteger los recursos nacionales. Milei, quien ha prometido impulsar la economía del país, se encuentra en una encrucijada donde cada decisión puede tener un impacto significativo en su administración y en la percepción pública de su gobierno.
Con la modificación del proyecto de ley, el Gobierno espera no solo asegurar los votos en el Senado, sino también calmar las aguas en un contexto de creciente descontento social. La próxima semana será crucial para determinar si esta estrategia logra el respaldo necesario o si, por el contrario, el rechazo a la extranjerización de tierras se intensificará aún más.