El Senado de la República aprobó este viernes en segunda lectura una reforma a la Ley Orgánica de la Policía Nacional que introduce estándares sobre el uso diferenciado de la fuerza y reglamenta el empleo de armas menos letales. La iniciativa, presentada por el Poder Ejecutivo durante una sesión extraordinaria, busca establecer protocolos específicos para evitar el uso arbitrario de estos instrumentos por parte de los agentes policiales.
La reforma incorpora una clasificación estructurada de armas menos letales y define los contextos en que pueden ser utilizadas. Esta categorización representa un avance significativo en la regulación de herramientas como gas pimienta, tasers, balas de goma y otros dispositivos que históricamente han sido empleados sin criterios unificados dentro de la corporación policial dominicana.
El proyecto establece un protocolo escalonado de respuesta que obliga a los agentes a evaluar la proporcionalidad de la fuerza según el nivel de amenaza. Los policías deberán documentar cada incidente donde se utilicen armas menos letales, generando un registro que facilite la supervisión y la investigación de posibles abusos. Esta medida busca crear trazabilidad en el uso de estos dispositivos, algo que hasta ahora ha sido deficiente en la institución.
Controles y capacitación obligatoria para los uniformados
La reforma incluye requisitos de capacitación continua para todos los agentes que tengan acceso a armas menos letales. Los policías deberán completar programas de entrenamiento antes de portar estos dispositivos y participar en actualizaciones periódicas sobre derechos humanos, manejo de conflictos y protocolos de contención. La institución quedará obligada a mantener un registro actualizado de quiénes están certificados para usar cada tipo de arma.
El texto también contempla supervisión de mandos superiores sobre el uso de estos dispositivos en operativos y establece mecanismos para que ciudadanos afectados puedan presentar reclamos formales. Los comandantes de unidades serán responsables de garantizar que sus subalternos cumplan con los protocolos, lo que trasladará parte de la responsabilidad administrativa hacia la cadena de mando.
En el contexto dominicano, donde los casos de uso excesivo de la fuerza policial han generado tensiones recurrentes, esta reforma representa un intento legislativo por introducir controles institucionales. Sin embargo, expertos en seguridad señalan que la efectividad de cualquier reforma dependerá de su implementación real y de la disposición de la institución para sancionar incumplimientos graves.
La aprobación en segunda lectura abre el camino para el debate en tercera lectura, donde la medida podría ser sometida a votación final. El Senado completará así el trámite legislativo que permitirá que la Policía Nacional cuente con un marco normativo más preciso sobre el uso de herramientas que, aunque menos letales que armas de fuego, pueden causar daños significativos si se emplean de forma indiscriminada.