Carolina Mejía, secretaria general del Partido Revolucionario Moderno, sostuvo que la organización política posee la capacidad institucional de resolver sus conflictivas internas sin fragmentarse ni autodestruirse. La declaración emerge en un contexto donde el PRM ha navegado tensiones entre sectores internos, pero mantiene cohesión en torno al gobierno del presidente Luis Abinader.
Mejía enfatizó que el partido ha «demostrado que un partido puede debatir sin dividirse, competir sin destruirse y salir fortalecido de cada proceso», argumentando que esta característica refleja madurez institucional y robustez democrática interna. Su declaración funciona como respuesta implícita a quienes cuestionan la viabilidad del PRM como estructura política coherente frente a las divergencias que emergen entre sus cuadros.
La líder peremeísta también defendió la gestión del gobierno Abinader, atribuyendo al mandatario una transformación nacional fundamentada en trabajo, transparencia, estabilidad y resultados concretos. Esta defensa subraya la alineación de Mejía con la administración actual y su confianza en que los logros ejecutivos refuerzan la posición del partido de cara a procesos electorales futuros.
Fortaleza institucional versus tensiones internas
El discurso de Mejía busca proyectar una imagen de solidez institucional en momentos donde el PRM ha enfrentado diferencias públicas entre sus miembros. Personajes como Andrés Bautista y otros cuadros han expresado críticas sobre asuntos internos o de política pública sin que esto haya generado quiebres formales. La secretaria general interpreta estos debates como signos de vitalidad democrática interna, no como síntomas de debilidad estructural.
Este posicionamiento es estratégico. En sistemas políticos como el dominicano, donde la fragmentación partidaria ha sido histórica, los partidos que logran mantener cohesión interna mientras debaten abiertamente proyectan credibilidad institucional. Mejía capitaliza esto al presentar al PRM no como una máquina monolítica, sino como una organización que permite disidencia controlada.
La capacidad del partido para «competir sin destruirse» también alude a dinámicas donde distintas facciones podrían postular candidatos en primarias o procesos internos sin que ello implique ruptura definitiva. Este es un diferencial importante respecto a otros partidos que han experimentado escisiones traumáticas en las últimas décadas.
Las declaraciones de Mejía llegan mientras el PRM consolida su posición como fuerza gobernante. La administración Abinader completará su segundo año de gobierno a mediados de 2024, lo que permite al partido evaluar su desempeño y proyectar narrativas de continuidad. En ese contexto, asegurar que las diferencias internas no son patológicas sino inherentes a procesos democráticos robustos se convierte en un mensaje tranquilizador tanto para militantes como para electores indecisos.
La secretaria general no proporcionó detalles sobre conflictivas específicas ni mecanismos concretos para resolver diferencias futuras. Su alocución funcionó más como declaración de principios sobre la naturaleza institucional del partido que como esquema de solución de conflictos. Sin embargo, el énfasis repetido en que el PRM puede debatir sin dividirse sugiere que esta es una preocupación latente en la estructura partidaria que requiere reafirmación constante.