El Gobierno dominicano ha dado inicio a la construcción de 14.5 kilómetros de verja perimetral en Jimaní, provincia Independencia, como parte de la segunda etapa de este proyecto. La ceremonia de inicio fue presidida por el ministro de Defensa, Carlos Antonio Fernández Onofre, acompañado por el comandante general del Ejército, Jimmy Arias Grullón, y la gobernadora provincial, Mercedes Nova, entre otras autoridades civiles y militares. Esta obra busca reforzar el control territorial y la seguridad en la frontera con Haití.
La verja fronteriza es un componente clave en la estrategia del Gobierno para mejorar la vigilancia y el control de la frontera. Según el ministro Fernández Onofre, este proyecto no solo responde a la necesidad de seguridad, sino que también busca regular el flujo migratorio y combatir el contrabando en la zona. La construcción de esta infraestructura se enmarca dentro de las acciones emprendidas por la administración del presidente Luis Abinader para fortalecer la defensa nacional.
Contexto de la construcción fronteriza
La primera etapa de la verja perimetral fue inaugurada en años anteriores y ha sido un elemento crucial en la política de seguridad fronteriza del país. Con la adición de estos 14.5 kilómetros, se espera que la verja contribuya significativamente a la reducción de actividades ilícitas en la frontera, que históricamente ha sido un punto crítico debido a la cercanía con Haití.
El Gobierno ha enfatizado que esta obra no solo se limita a la construcción física, sino que también incluye un plan integral de seguridad que involucra a diversas instituciones del Estado. La colaboración entre el Ministerio de Defensa y otras entidades es fundamental para garantizar que la verja cumpla su objetivo de manera efectiva.
La construcción de la verja ha generado opiniones divididas entre los ciudadanos. Algunos apoyan la iniciativa como una medida necesaria para garantizar la seguridad nacional, mientras que otros cuestionan su efectividad y el impacto que podría tener en las comunidades fronterizas. Sin embargo, el Gobierno se mantiene firme en su decisión de avanzar con el proyecto, argumentando que es un paso vital hacia un control más efectivo de la frontera.
Con esta nueva fase de la verja fronteriza, el Gobierno dominicano reafirma su compromiso con la seguridad y la soberanía del país. La obra es vista como un símbolo de la determinación del Estado para enfrentar los desafíos que presenta la frontera con Haití y mejorar la calidad de vida de los habitantes de la región.