El Ministerio Público solicitó una prórroga de cuatro meses adicionales para presentar formal acusación contra 11 agentes policiales acusados de la muerte de cinco hombres en un operativo realizado el 10 de septiembre de 2025 en el sector La Barranquita de Santiago. La decisión, confirmada por familiares de las víctimas, prolonga nuevamente un proceso que ha generado tensión entre los deudos y la administración de justicia dominicana.

Los parientes de los fallecidos manifestaron su disposición a esperar el tiempo que sea necesario para que el caso avance, aunque expresaron el deseo de que la justicia actúe con mayor celeridad. Esta es una nueva extensión de plazos en una investigación que ya ha atravesado varias prórrogas desde los hechos ocurridos hace más de un año, marcando un patrón recurrente en casos de uso excesivo de fuerza policial en el país.

La muerte de los cinco hombres en La Barranquita se produjo durante un operativo que las autoridades policiales catalogaron como una acción de seguridad. Sin embargo, organismos defensores de derechos humanos han cuestionado las circunstancias del incidente y han presionado por una investigación exhaustiva que determine responsabilidades individuales entre los uniformados involucrados.

El desgaste del proceso judicial en casos de seguridad

Las prórrogas sucesivas en investigaciones de esta naturaleza reflejan un dilema estructural del sistema de justicia dominicano: la complejidad de establecer responsabilidades penales individuales en operativos que involucran múltiples agentes. El Ministerio Público ha argumentado que requiere tiempo adicional para consolidar evidencia forense, testimoniales y pericial que permita una acusación sólida en contra de cada uno de los 11 policías.

Las familias de las víctimas enfrentan un limbo emocional y legal. Mientras aguardan respuestas sobre quién dispuso las armas y bajo qué órdenes, los procesos avanzan lentamente. Esta situación no es aislada: casos similares de supuesto abuso policial en Santiago y otras provincias han registrado dilaciones comparables, generando desconfianza sobre la capacidad institucional para procesar estas causas con eficacia.

La solicitud de cuatro meses más sitúa la próxima audiencia de imputación formal alrededor de mediados del 2026, aproximadamente 21 meses después de los hechos. Durante este tiempo, los acusados permanecen en la estructura policial mientras se completa la investigación, un factor que también ha generado crítica de organizaciones de derechos humanos que cuestionan por qué los uniformados no enfrentan medidas cautelares más severas durante el proceso.

El caso pone en evidencia la necesidad de reformas en los protocolos de investigación de casos que involucran agentes del orden. Expertos en justicia penal han señalado que la acumulación de prórrogas no solo afecta a los familiares de las víctimas, sino que también debilita la presunción de que el sistema funciona de manera equitativa y oportuna cuando se trata de investigar a miembros de las fuerzas de seguridad.

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