El Senado aprobó en primera lectura un proyecto de ley que reformula la estructura, los ascensos y los controles internos de la Policía Nacional, marcando el inicio de una transformación institucional que afectará los mecanismos de carrera policial y disciplina. La votación se llevó a cabo casi a la medianoche del miércoles con 24 votos a favor, luego de más de cinco horas de discusión sobre los 315 artículos del texto que modifica la Ley Orgánica núm. 590-16.

El proyecto, que ahora avanza a segunda lectura, introduce cambios significativos en cómo la institución selecciona, promociona y supervisa a sus integrantes. Aunque la aprobación fue casi unánime en el pleno senatorial, el proceso legislativo reveló la complejidad de reformar una institución que toca aspectos sensibles de la administración pública, desde la estructura jerárquica hasta los procedimientos disciplinarios internos.

La extensión del documento—315 artículos que requirieron más de cinco horas para su lectura integral—sugiere cambios profundos en la operatividad policial. Entre los aspectos modificados están la carrera profesional, los sistemas de ascenso y los mecanismos de control interno, tres pilares que definen cómo funciona una institución de seguridad. Estas reformas responden a una demanda histórica de modernización de la Policía Nacional, que ha enfrentado críticas recurrentes sobre su capacidad de autogobierno y profesionalización.

Una reforma en el camino legislativo

El hecho de que la votación ocurriera casi a la medianoche refleja el tiempo invertido en la deliberación, aunque también visibiliza cómo los temas de seguridad requieren negociación entre las distintas bancadas senatoriales. Los 24 votos a favor indican consenso, pero es importante notar que el proyecto aún debe pasar por segunda lectura antes de convertirse en ley, donde podría enfrentar enmiendas adicionales o rondas de debate más intensas.

La aprobación en primera lectura es un paso administrativo necesario, pero no final. El proyecto retornará al Senado con la posibilidad de que se sometan nuevas propuestas de modificación. Esto significa que sectores como la sociedad civil, gremios policiales o dependencias del Ejecutivo tendrán la oportunidad de influir en ajustes antes de la votación definitiva.

La transformación de la Policía Nacional es una deuda pendiente en el país. Las reformas a la carrera, los ascensos y los controles internos buscan romper patrones de clientelismo político, mejorar la meritocracia y fortalecer la capacidad de la institución para investigarse a sí misma. Estos cambios son fundamentales para construir una policía más cercana a estándares internacionales de profesionalización.

El proyecto modificado ahora en manos del Senado representa una oportunidad para que la República Dominicana avance en una conversación pendiente: cómo construir una Policía Nacional que responda a los intereses de la ciudadanía y no a facciones políticas. El primer paso ya está dado. El segundo dependerá de cómo se procese esta iniciativa en las próximas sesiones legislativas.

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