José Ramón Peralta, exministro administrativo de la Presidencia y dirigente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), aseguró que el expediente judicial en su contra en el caso Calamar fue «fabricado desde el mismo día» en que abandonó el Palacio Nacional. La declaración ocurre después de que el Gobierno decidiera apelar la sentencia que lo descargó, lo que obligó al exfuncionario a preparar una estrategia defensiva con nuevos elementos probatorios para respaldar su tesis.

Peralta sostiene que las investigaciones iniciadas en su contra responden a persecución política sistemática más que a hechos reales. Según su perspectiva, una vez dejó de ocupar su cargo administrativo en el Ejecutivo, comenzó un proceso de señalamiento que buscaba vincularolo con irregularidades. El exdirigente peledeísta considera que el timing de las acusaciones no es coincidencia, sino parte de un patrón orquestado desde instancias gubernamentales.

La estrategia de descargos y pruebas documentales

La defensa de Peralta prepara la presentación de documentación que, según su equipo legal, demostrará inconsistencias y vacíos en la acusación. El exministro confía en que estos nuevos elementos probatorios pondrán en evidencia las debilidades del caso que el Ministerio Público mantiene activo. La apelación del Gobierno crea un escenario donde ambas partes deberán presentar argumentos más sólidos ante instancias superiores.

En la República Dominicana, los casos de funcionarios públicos bajo investigación tras dejar sus cargos son frecuentes y generan debates sobre la independencia del sistema judicial. Peralta forma parte de una lista de exfuncionarios que han cuestionado la objetividad de procesos en su contra, argumentando persecución. El caso Calamar ha sido seguido con atención por sectores políticos que ven en él un reflejo de tensiones entre gobiernos y la oposición.

El exministro es una figura influyente dentro del PLD, partido que gobernó durante 16 años hasta 2020. Su defensa pública y su disposición a presentar pruebas sugieren que no planea retirarse del debate político. La presentación de estos nuevos elementos probatorios será crucial para su estrategia legal, especialmente considerando que la apelación gubernamental elevará el caso a tribunales de mayor jerarquía.

Las declaraciones de Peralta reflejan las fracturas persistentes en la política dominicana, donde las transiciones de poder frecuentemente generan investigaciones contra funcionarios del Ejecutivo anterior. Su insistencia en que todo fue «fabricado desde el primer día» que salió del Palacio sugiere una convicción sobre persecución coordinada, aunque los detalles específicos de cómo ocurrió esa supuesta fabricación aún no han sido desvelados públicamente con la amplitud que su defensa promete.

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