El pasado 6 de septiembre de 2026, el presidente Luis Abinader asumió el liderazgo del Partido Revolucionario Moderno (PRM), lo que ha generado un torrente de críticas desde diversos sectores de la oposición. Esta doble función, como presidente del país y del partido, plantea interrogantes sobre la imparcialidad y la efectividad de su gestión en un momento clave en el que se inician las preparaciones para la próxima campaña electoral.

La decisión de Abinader de liderar el PRM ha sido vista como un intento de consolidar su poder en un contexto político donde la oposición comienza a organizarse. La juramentación del mandatario como máximo dirigente del partido oficialista ha suscitado preocupaciones sobre la posible utilización de recursos del Estado en beneficio de su candidatura y la de su partido. La oposición argumenta que esta situación podría comprometer la transparencia del proceso electoral.

El presidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Félix Bautista, expresó que “la doble función de Abinader es una clara violación a los principios democráticos”, señalando que esta situación podría dar lugar a un uso indebido de los recursos públicos. “No se puede ser juez y parte al mismo tiempo”, agregó Bautista, enfatizando la necesidad de un proceso electoral justo y equitativo.

Reacciones desde la Oposición

Por su parte, José Ramón Peralta, dirigente del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), también se pronunció al respecto, indicando que “la falta de separación entre el partido y el gobierno es un riesgo para la democracia”. Peralta instó a la ciudadanía a estar alerta ante cualquier intento de manipulación electoral por parte del gobierno. Esta crítica se suma a un creciente coro de voces que cuestionan la ética de Abinader en su nuevo rol.

La situación es particularmente delicada, ya que el país se encuentra en un período de transición política. Con las elecciones generales a la vista, la oposición ha comenzado a articular sus estrategias para contrarrestar lo que consideran un abuso de poder. La Ley de Partidos Políticos establece ciertas regulaciones sobre la financiación y el uso de recursos estatales durante las campañas, y la oposición teme que la presencia de Abinader en ambos frentes pueda poner en riesgo la equidad del proceso.

Históricamente, la República Dominicana ha enfrentado desafíos en la separación de poderes y la transparencia electoral. La crítica al doble rol de Abinader no solo refleja preocupaciones actuales, sino que también evoca un pasado donde la confusión entre partido y Estado ha llevado a crisis políticas. La respuesta del PRM ante estas acusaciones será crucial para definir el clima electoral en los próximos meses.

A medida que se aproxima la campaña, la presión sobre Abinader y su administración aumentará. La oposición está decidida a capitalizar cualquier error o irregularidad que pueda surgir de esta dualidad de roles. La forma en que el presidente maneje esta situación podría tener un impacto significativo en su legado y en el futuro político del país.

Compartir: