El presidente de la República, Luis Abinader, defendió las recientes medidas implementadas por su gobierno en favor del sector arrocero, en medio de críticas por parte de representantes de esta industria. Durante una conferencia de prensa, Abinader aseguró que se llevaron a cabo reuniones con los actores del sector antes de la adopción de decisiones, específicamente en relación al decreto 635-26, que elimina aranceles y restricciones a la importación de arroz.
Abinader enfatizó que el objetivo de estas medidas es garantizar la estabilidad del mercado y la disponibilidad de arroz a precios accesibles para la población. «Hemos trabajado de la mano con los productores para asegurar que estas decisiones no solo beneficien a los consumidores, sino también al sector arrocero en su conjunto», afirmó el mandatario.
El decreto 635-26 ha generado un amplio debate, ya que algunos productores locales consideran que la eliminación de aranceles podría poner en riesgo la producción nacional. Sin embargo, Abinader argumentó que la medida es necesaria para enfrentar la crisis alimentaria y asegurar el abastecimiento del grano en el país. «No se trata de perjudicar a nadie, sino de buscar soluciones efectivas a problemas que nos afectan a todos», añadió el presidente.
Reacciones del sector arrocero
A pesar de las explicaciones del presidente, algunos representantes del sector arrocero continúan expresando su preocupación. Leonardo de la Rosa, presidente de la Asociación de Productores de Arroz, señaló que «la eliminación de aranceles puede llevar a una competencia desleal con el arroz importado, lo que afectará a los agricultores locales».
Por su parte, el mandatario reiteró que el gobierno está comprometido con el desarrollo del sector agrícola y que se implementarán mecanismos de apoyo para los productores nacionales. «Estamos abiertos al diálogo y a escuchar las inquietudes de los productores. Nuestro objetivo es construir un sector arrocero fuerte y sostenible», concluyó Abinader.
El contexto de estas medidas se enmarca en un panorama global de aumento de precios de alimentos, lo que ha llevado a muchos gobiernos a buscar soluciones que aseguren la seguridad alimentaria de sus poblaciones. En este sentido, la administración de Abinader busca equilibrar la balanza entre la importación y la producción local, un desafío que ha sido recurrente en la historia agrícola del país.
Con estas acciones, el gobierno dominicano espera no solo mitigar los efectos de la crisis alimentaria, sino también fomentar un diálogo constructivo con los sectores productivos, en un esfuerzo por encontrar soluciones que beneficien a todos los dominicanos.