El Senado de la República aprobó ayer la reforma policial con más de 40 modificaciones respecto al proyecto original enviado por el Poder Ejecutivo hace siete meses. Entre los cambios más significativos figura la prohibición de realizar tocamientos en zonas erógenas durante las requisas y la eliminación del rango de raso dentro de la estructura jerárquica de la Policía Nacional.
La iniciativa, sometida en diciembre por el Ejecutivo, fue debatida extensamente en una comisión senatorial antes de llegar al pleno. Los legisladores incorporaron disposiciones que buscan reforzar los derechos de los ciudadanos durante procedimientos de control y mejorar los estándares internacionales de la institución policial dominicana.
La prohibición de tocamientos en áreas íntimas responde a prácticas que han generado denuncias de abuso y violación de derechos fundamentales. La medida establece que las requisas deben ejecutarse respetando la dignidad de las personas, independientemente de su situación legal o circunstancias de detención.
Transformación estructural en la carrera policial
La eliminación del rango de raso representa un cambio importante en la arquitectura organizacional de la Policía Nacional. Este rango, considerado el nivel más bajo en la jerarquía institucional, será suprimido como parte de una reestructuración que busca modernizar la carrera policial y alinearla con estándares internacionales.
Además de estas dos medidas clave, la reforma incluye sanciones para los jefes que asignen agentes a labores sin cobertura legal o protección institucional. Esta disposición apunta a proteger a los uniformados que cumplen funciones en condiciones precarias o fuera del marco regulatorio establecido.
La comisión senatorial dedicó siete meses al análisis del proyecto, durante los cuales recibió aportes de diferentes sectores incluidos académicos, organizaciones de derechos humanos y funcionarios policiales. El resultado es un documento que intenta equilibrar las necesidades operativas de la institución con la protección de derechos ciudadanos.
Los cambios introducidos reflejan también la presión internacional sobre República Dominicana respecto a prácticas policiales cuestionadas. Organismos de derechos humanos han documentado casos de abuso durante requisas y detenciones arbitrarias que afectaron la credibilidad institucional en años anteriores.
La reforma ahora avanza hacia la Cámara de Diputados, donde enfrentará un nuevo proceso de debate. Los diputados podrán mantener, modificar o rechazar las enmiendas senatoriales, lo que significa que la versión final de la ley aún está sujeta a cambios antes de su promulgación.