Hipólito Mejía calificó como «desesperada» la acción del dirigente Eduardo «Yayo» Sanz Lovatón de acercarse y respaldar el proyecto presidencial de David Collado por el Partido Revolucionario Moderno. El expresidente descartó cualquier amenaza para su hija, Carolina Mejía, actual alcaldesa del Distrito Nacional, en la contienda electoral próxima.

Las declaraciones de Mejía reflejan la intensidad de las negociaciones políticas que preceden los comicios presidenciales, donde distintos líderes buscan construir alianzas estratégicas. El gesto de Sanz Lovatón hacia Collado representa un movimiento táctico dentro de la interna del establishment político dominicano, donde la lealtad y los apoyos son moneda de cambio constante.

Sanz Lovatón, figura influyente en la estructura del Gobierno actual, ha mantenido una trayectoria de decisiones políticas orientadas hacia candidatos específicos en procesos electorales anteriores. Su aproximación a Collado sugiere un cálculo sobre quién podría capitalizarse en una eventual candidatura presidencial dentro del partido morado, una de las formaciones políticas con mayor peso en las últimas competencias electorales.

Las aspiraciones de Carolina Mejía ganan terreno

La expresión de confianza del expresidente en la candidatura de su hija denota una estrategia familiar de continuidad política en el Distrito Nacional. Carolina Mejía ha ganado visibilidad en los últimos años por su gestión municipal y, según análisis de coyuntura política, cuenta con un respaldo significativo entre sectores del Partido de la Liberación Dominicana.

El conflicto entre estos actores políticos ilustra cómo las estructuras tradicionales dominicanas se reorganizan frente a nuevas candidaturas. Collado representa una propuesta dentro del PRM que busca diferenciarse, mientras que el movimiento de Sanz Lovatón intenta potenciar esa alternativa. Por su parte, Mejía familia apuesta por consolidar su influencia territorial.

Las denominaciones de «desesperado» utilizadas por Hipólito Mejía no son neutras en el vocabulario político. Sugieren que el acercamiento de Sanz Lovatón se produce desde una posición de debilidad o urgencia, posiblemente para contrarrestar el momentum que gana la candidatura mejista en la capital.

Este tipo de tensiones internas no son excepcionales en la política dominicana. Los procesos de selección de candidatos presidenciales generan alineamientos y reacomodos constantes entre líderes que buscan posicionarse ventajosamente. La pertenencia a un mismo partido no garantiza unidad de criterios, especialmente cuando existen múltiples aspirantes compitiendo por la nominación.

La próxima etapa de la contienda política determinará si estos movimientos tácticos resultan efectivos o si, como sugiere Mejía, representan intentos aislados sin mayor incidencia en el resultado final. Lo cierto es que la ofensiva de Sanz Lovatón mantiene viva la disputa interna y evidencia que las negociaciones de bastidores están en plena actividad.

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