El Gobierno de la República Dominicana ha realizado una inversión de RD$192,645,584.69 en la construcción de dos nuevas escuelas en San Pedro de Macorís. Este proyecto educativo, que busca mejorar la infraestructura escolar en la región, fue inaugurado el pasado sábado por el presidente Luis Abinader, quien destacó la importancia de la educación en el desarrollo social y económico del país.
Las nuevas instituciones educativas, ubicadas en las comunidades de Batey Soco y Boca de Cumayasa, están diseñadas para albergar a un total de 770 estudiantes. La Escuela Básica Maestra Altagracia Hernández, situada en Batey Soco, cuenta con 11 aulas y tiene capacidad para 350 alumnos. Por su parte, la Escuela Primaria Profesor César Agustín González en Boca de Cumayasa dispone de 15 aulas y puede recibir hasta 420 educandos.
Mejoras en la educación local
Durante la inauguración, el presidente Abinader enfatizó que estas nuevas escuelas son parte de un esfuerzo más amplio del Gobierno para mejorar la calidad de la educación en el país. “La educación es la base del progreso y estamos comprometidos a garantizar que todos los niños y jóvenes tengan acceso a un ambiente escolar adecuado”, afirmó el mandatario.
Además de las aulas, las nuevas infraestructuras están equipadas con laboratorios, bibliotecas y áreas recreativas, lo que permitirá a los estudiantes disfrutar de un ambiente propicio para el aprendizaje. Este tipo de inversión en educación es crucial, especialmente en comunidades donde el acceso a recursos educativos ha sido históricamente limitado.
La construcción de estas escuelas forma parte de la estrategia del Gobierno para reducir la brecha educativa en el país, particularmente en zonas rurales y menos favorecidas. Con la apertura de estas instituciones, se espera que más niños puedan acceder a una educación de calidad, lo que a largo plazo contribuirá al desarrollo de la región y del país en general.
La inauguración de estas escuelas es un paso significativo hacia la mejora de la educación en San Pedro de Macorís, y representa un compromiso del Gobierno con el futuro de la juventud dominicana. La inversión en infraestructura educativa no solo beneficia a los estudiantes actuales, sino que también sienta las bases para un desarrollo sostenible en el futuro.