Francisco Peña completa más de dos años como alcalde de Santo Domingo Oeste en medio de un escenario polarizado: mientras algunos sectores reconocen avances en su gestión, amplios grupos de la población cuestionan su desempeño administrativo y la ejecución de proyectos básicos para la ciudad.

La administración del primer magistrado ha estado marcada por fricciones permanentes con el Consejo de Regidores del municipio, lo que ha limitado la aprobación de iniciativas y presupuestos clave. Estas tensiones políticas se han trasladado a los ciudadanos, quienes expresan preocupación por la calidad de los servicios municipales y la falta de inversión en infraestructura urbana.

Entre las críticas más recurrentes están el deterioro del pavimento en múltiples calles, la deficiencia en el servicio de recolección de desechos sólidos y la ausencia de proyectos de desarrollo urbano visible, particularmente la construcción de parques y espacios públicos. Estos problemas afectan directamente la calidad de vida de los residentes y generan descontento en diferentes sectores del municipio.

Respaldo limitado pero presente en la gestión municipal

A pesar del panorama crítico, Peña mantiene el respaldo de grupos específicos que reconocen gestiones puntuales y esfuerzos administrativos. Este apoyo, aunque minoritario comparado con las críticas, refleja que hay sectores que ven valor en algunas acciones ejecutadas durante los últimos dos años y tres meses de administración.

La polarización en torno a la gestión de Peña es característica de municipios grandes como Santo Domingo Oeste, donde las expectativas ciudadanas son altas y la capacidad de ejecución depende de múltiples factores: disponibilidad presupuestaria, relaciones políticas internas y capacidad administrativa. El conflicto con el Consejo de Regidores ha funcionado como un obstáculo adicional que, según analistas, ha limitado la capacidad de acción del alcalde.

Santo Domingo Oeste es uno de los municipios más poblados del Gran Santo Domingo, con más de 700,000 habitantes. Su tamaño y complejidad demandan una gestión robusta, ejecución rápida de proyectos y coordinación efectiva entre las instituciones municipales. La falta de estos elementos contribuye a la insatisfacción generalizada.

El escenario actual sugiere que la administración Peña enfrenta un punto de quiebre. Las críticas sobre servicios básicos no son anécdotas aisladas, sino síntomas de problemas estructurales que requieren atención inmediata. Sin embargo, las confrontaciones políticas internas han consumido capital político que podría dirigirse a resolver estos asuntos.

Los próximos meses serán decisivos para determinar si la gestión puede revertir la percepción negativa mediante acciones concretas o si las tensiones políticas continuarán limitando su capacidad administrativa. La población de Santo Domingo Oeste espera respuestas claras sobre el futuro de sus calles, servicios básicos y espacios públicos.

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