Henry Molina, Presidente de la Suprema Corte de Justicia y del Consejo del Poder Judicial, participó en el Almuerzo Semanal del Grupo Corripio, donde abordó su gestión y los retos del sistema judicial dominicano. Desde su elección el 5 de abril de 2019, Molina ha estado al frente de importantes reformas y ha enfrentado críticas sobre su desempeño, especialmente en lo que respecta a la evaluación de su trabajo.
Durante la entrevista moderada por el periodista José P. Monegro, Molina explicó su decisión de no someterse a una evaluación formal, un tema que ha generado controversia en el ámbito judicial. “La evaluación no es un mecanismo que garantice la mejora del sistema, sino que puede convertirse en un instrumento de presión”, afirmó el magistrado. Esta declaración refleja su postura sobre la necesidad de un enfoque más constructivo y menos punitivo en la evaluación de los jueces y magistrados.
El presidente de la Suprema Corte también destacó los esfuerzos realizados para modernizar el sistema judicial, incluyendo la implementación de nuevas tecnologías y la capacitación de personal. “Estamos trabajando para que la justicia sea más accesible y eficiente”, indicó Molina, quien enfatizó que su gestión se ha centrado en la transparencia y la rendición de cuentas.
Retos y perspectivas del sistema judicial dominicano
En su intervención, Molina no eludió los desafíos que enfrenta el sistema judicial en la República Dominicana, como la percepción de corrupción y la falta de confianza en las instituciones. “Es fundamental que trabajemos en la reconstrucción de la confianza del pueblo en la justicia”, aseguró. Para ello, propuso una serie de reformas que buscan fortalecer la independencia judicial y mejorar la calidad del servicio.
El magistrado también se refirió a la importancia de la colaboración entre las diferentes instituciones del Estado. “La justicia no puede funcionar de manera aislada; necesitamos el apoyo de todos los sectores”, subrayó. Esto incluye la cooperación con el Ministerio Público y otras entidades para garantizar un sistema más robusto y eficiente.
La participación de Molina en este tipo de foros es parte de su estrategia para acercar la justicia a la ciudadanía y fomentar un diálogo abierto sobre los problemas que enfrenta el sistema. Su enfoque busca no solo abordar las críticas, sino también promover una cultura de mejora continua dentro del Poder Judicial.
La decisión de no evaluarse ha sido interpretada por algunos como una falta de compromiso con la rendición de cuentas. Sin embargo, Molina defiende su postura argumentando que la verdadera evaluación debe venir de la implementación de cambios significativos que beneficien al sistema en su conjunto. “La evaluación debe ser un proceso de mejora, no un castigo”, concluyó.