Andrés Modesto Cruz Cruz, quien se desempeñó como director general de la Policía Nacional, ofreció su emotiva despedida este martes, enfatizando la importancia de mantener principios éticos y morales dentro de la institución. En un acto que marcó el fin de su gestión, Cruz Cruz instó a sus colegas a entender que “actuar correctamente no es una debilidad”, un mensaje que busca fortalecer la integridad de la policía en medio de desafíos significativos.

Vestido con un saco negro y corbata, en lugar del uniforme que lo caracterizó durante su trayectoria, Cruz Cruz llegó al recinto donde se llevó a cabo la despedida con un semblante serio. En su discurso, subrayó que la ética y el respeto a la ley deben ser pilares fundamentales en el accionar de cada miembro de la institución. “No debemos permitir que la presión externa nos desvíe de nuestro compromiso con la justicia”, afirmó.

Durante su tiempo al frente de la Policía Nacional, Cruz Cruz enfrentó numerosos retos, incluyendo un aumento en la violencia y la criminalidad en el país. A pesar de las dificultades, su enfoque en la transparencia y la rendición de cuentas ha sido destacado por diversos sectores de la sociedad. En este contexto, su mensaje de despedida resuena como un llamado a la reflexión sobre el papel de la policía en la construcción de un ambiente seguro y justo para todos los ciudadanos.

Un legado de principios y valores

El director saliente también hizo hincapié en la necesidad de que los agentes de la policía se mantengan firmes ante las adversidades. “La verdadera fortaleza radica en hacer lo correcto, incluso cuando es difícil”, expresó. Este principio, según Cruz Cruz, debe ser el legado que cada miembro de la institución lleve consigo, independientemente de las circunstancias que enfrenten en su labor diaria.

La despedida de Cruz Cruz se produce en un momento crítico para la Policía Nacional, que ha sido objeto de críticas por su manejo de la seguridad pública. Su mensaje de integridad busca inspirar un cambio positivo dentro de la institución, donde la confianza de la ciudadanía es fundamental. “La policía debe ser vista como un aliado del pueblo y no como un adversario”, concluyó.

Su gestión, aunque marcada por desafíos, también dejó huellas en la implementación de programas de capacitación y modernización de la policía. A medida que se prepara para un nuevo liderazgo, la pregunta que queda es si su legado de ética y compromiso será continuado por su sucesor. La comunidad espera que los principios defendidos por Cruz Cruz se mantengan vivos en la institución, contribuyendo así a una policía más confiable y respetada.

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