La construcción de la Presa de Guaigüí, un proyecto que ha estado en espera durante casi 26 años, fue supervisada por el presidente Luis Abinader el pasado 1 de agosto de 2026. Esta obra, que forma parte del Proyecto de Aprovechamiento Múltiple Río Camú, fue iniciada a finales de octubre del año 2000 por el expresidente Hipólito Mejía. Desde entonces, ha atravesado múltiples administraciones sin lograr concretarse, hasta que Abinader la retomó en julio de 2025.

La presa, ubicada en la provincia de La Altagracia, es considerada un elemento clave para el desarrollo hidráulico y energético del país. Su construcción no solo busca mejorar la gestión del agua en la región, sino también proporcionar energía eléctrica y contribuir a la agricultura local. A pesar de su importancia, el proyecto ha estado marcado por la inestabilidad política y la falta de continuidad en las políticas públicas.

Un proyecto con historia y desafíos

Desde su inicio, la Presa de Guaigüí ha enfrentado numerosos obstáculos. Tras la administración de Mejía, el proyecto fue dejado en un limbo administrativo y financiero, pasando por seis periodos de gobierno, incluyendo dos administraciones de Leonel Fernández y una de Danilo Medina. Cada cambio de gobierno trajo consigo nuevas prioridades y enfoques, lo que ha dificultado la finalización de la obra.

La supervisión reciente de Abinader marca un punto de inflexión en la historia de la presa. Durante su visita, el presidente enfatizó la necesidad de avanzar en la construcción, afirmando que “no podemos permitir que proyectos tan importantes se queden en el olvido”. Su compromiso con la obra ha generado expectativas en la población, que ha visto cómo el tiempo ha pasado sin avances significativos.

El impacto de la finalización de la Presa de Guaigüí podría ser significativo. Se estima que la obra podría beneficiar a miles de familias en la región, mejorando la disponibilidad de agua para consumo y riego. Además, se prevé que la generación de energía eléctrica contribuya a la estabilidad del sistema energético nacional, que ha enfrentado desafíos en los últimos años.

A medida que avanza la construcción, la población local espera que esta vez el proyecto no se detenga. La historia de la Presa de Guaigüí es un reflejo de las dificultades que enfrenta la infraestructura en la República Dominicana, donde la falta de continuidad en los proyectos puede llevar a la pérdida de recursos y oportunidades. La supervisión de Abinader es un paso hacia la materialización de un sueño que ha estado en espera durante más de dos décadas.

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