Desde la llegada de Luis Abinader a la Presidencia en agosto de 2020, la Policía Nacional de la República Dominicana ha experimentado una notable rotación en su dirección. En este periodo, cinco directores generales han asumido el mando, cada uno con un perfil y enfoque distinto, lo que refleja las diversas estrategias del Gobierno para llevar a cabo la reforma y transformación de esta institución. Los directores que han pasado por el cargo son Edward Ramón Sánchez González, Eduardo Alberto Then, Ramón Antonio Guzmán Peralta, Andrés Modesto Cruz Cruz y Ernesto Rafael Rodríguez García.
La primera designación fue la de Edward Ramón Sánchez González, quien asumió la dirección en un momento crítico para la Policía. Su enfoque se centró en la modernización de la institución y la implementación de nuevas tecnologías para mejorar la eficiencia en la gestión policial. Sin embargo, su mandato fue breve, y en menos de un año fue reemplazado por Eduardo Alberto Then, un oficial con una trayectoria más centrada en la formación académica y la disciplina interna.
Eduardo Alberto Then intentó consolidar la reforma desde una perspectiva más estructural, promoviendo cambios en la formación de los agentes y el fortalecimiento de la ética policial. Su gestión fue marcada por la presión social ante la violencia y la percepción de impunidad, lo que llevó a su salida en medio de críticas sobre la efectividad de sus políticas.
Un enfoque diverso para la reforma policial
El siguiente en asumir fue Ramón Antonio Guzmán Peralta, quien trajo consigo una visión más operativa. Guzmán Peralta, con experiencia en la lucha contra el narcotráfico, buscó implementar tácticas más agresivas en la reducción de la criminalidad. Sin embargo, su enfoque también fue cuestionado, ya que algunos sectores consideraron que priorizaba la represión sobre la prevención.
La llegada de Andrés Modesto Cruz Cruz marcó un cambio en la estrategia, al enfocarse en la relación de la Policía con la comunidad. Cruz Cruz promovió iniciativas de acercamiento y diálogo, buscando reconstruir la confianza entre la ciudadanía y la institución. Su gestión, aunque bien recibida por algunos, enfrentó desafíos significativos, como el aumento de la violencia en ciertas áreas del país.
Finalmente, Ernesto Rafael Rodríguez García asumió la dirección en un contexto donde la presión por resultados era alta. Su enfoque ha estado en la continuidad de las reformas, pero también en la necesidad de una respuesta contundente ante el crimen organizado. Rodríguez García ha enfatizado la importancia de la colaboración interinstitucional y el uso de inteligencia policial para abordar los problemas de seguridad.
La sucesión de estos cinco directores refleja no solo la complejidad de la reforma policial en la República Dominicana, sino también las diferentes prioridades y enfoques que cada uno ha traído a la mesa. A medida que el país avanza en este proceso, la pregunta sobre la efectividad de estas reformas y la dirección futura de la Policía Nacional sigue siendo un tema de debate en la sociedad dominicana.