La muerte de la ciudadana haitiana Rebecca Brizard, de 28 años, tras una cirugía estética ha desatado una serie de investigaciones que involucran a Enmanuel Hernández Medrano, un barbero de 38 años. Según la Policía Nacional, Hernández Medrano abandonó el país con destino a Colombia pocas horas después del deceso de Brizard, lo que ha llevado a las autoridades a intensificar su búsqueda y captura.
El coronel Diego Pesqueira, vocero de la Policía, explicó que las indagatorias revelaron que Hernández Medrano estaba presente en el momento de la cirugía y que, tras el fallecimiento de Brizard, tomó un vuelo hacia Colombia. Las autoridades están trabajando en conjunto con el Ministerio Público para esclarecer las circunstancias que rodearon la intervención quirúrgica y determinar la responsabilidad del barbero.
Investigaciones en curso
Las investigaciones se centran en la práctica de cirugía estética que Brizard se sometió, la cual fue realizada por Hernández Medrano, quien no cuenta con la debida formación médica para llevar a cabo este tipo de procedimientos. La falta de regulación en el sector de la cirugía estética en el país ha generado preocupación, especialmente en casos que involucran a personas que buscan mejorar su apariencia sin la supervisión adecuada de profesionales calificados.
La familia de Brizard ha expresado su dolor y frustración ante la situación, pidiendo justicia y respuestas sobre lo que ocurrió en el quirófano. “No podemos creer que esto haya pasado. Solo queríamos que ella estuviera bien”, comentó un familiar cercano. La comunidad haitiana en República Dominicana también ha manifestado su indignación, exigiendo que se tomen medidas para evitar que tragedias similares se repitan.
Las autoridades dominicanas han solicitado la colaboración de Interpol para localizar a Hernández Medrano en Colombia. La situación ha resaltado la necesidad de una revisión exhaustiva de las regulaciones que rigen la práctica de la cirugía estética en el país, así como la importancia de garantizar que los procedimientos sean realizados por profesionales debidamente acreditados.
Este caso se suma a una serie de incidentes relacionados con la cirugía estética en la región, donde la búsqueda de la belleza a menudo se lleva a cabo sin las garantías necesarias. La muerte de Brizard ha abierto un debate sobre la seguridad de estos procedimientos y la responsabilidad de quienes los realizan, así como la necesidad de una mayor conciencia entre quienes buscan estos servicios.