El senador Antonio Taveras Guzmán insistió este miércoles en la necesidad de refundar la Policía Nacional, argumentando que los ajustes parciales han fracasado ante una institución cuyo modelo institucional está agotado. Durante su intervención en el Senado de la República, el legislador por Santo Domingo planteó que el país requiere un proceso integral de transformación policial que incluya una formación mínima de dos años para los aspirantes, medida que busca elevar los estándares de competencia y responsabilidad en la corporación.

Taveras Guzmán enfatizó que la Policía Nacional ha demostrado ser incapaz de responder adecuadamente a las demandas de seguridad ciudadana y de respetar los derechos humanos. Según el senador, las reformas puntuales implementadas hasta ahora no han abordado los problemas estructurales que caracterizan a la institución, perpetuando patrones de conducta que erosionan la confianza pública y generan inseguridad jurídica en la población.

La propuesta de Taveras contempla establecer requisitos de formación más rigurosos para quienes ingresen a la corporación policial. Esta medida busca garantizar que los nuevos agentes cuenten con preparación académica, ética y técnica suficiente para desempeñar sus funciones dentro del marco legal y constitucional. El senador considera que una instrucción de dos años representa el mínimo indispensable para formar policías capacitados en resolución de conflictos, derechos humanos y procedimientos investigativos modernos.

Refundación versus reformas incrementales

La distinción que plantea el legislador entre refundación y reforma es crucial en el debate actual sobre seguridad pública en República Dominicana. Mientras las reformas parciales intentan mejorar aspectos específicos de la institución, la refundación implicaría rediseñar desde sus cimientos la cultura, estructura y funcionamiento de la Policía Nacional. Taveras argumenta que el modelo actual, heredero de esquemas autoritarios, no puede ser simplemente parchado sino que necesita ser reconfigurado completamente.

Esta posición resuena con demandas ciudadanas y de organizaciones defensoras de derechos humanos que han documentado casos de abuso policial, corrupción y violencia institucional en los últimos años. La formación deficiente de los agentes ha sido identificada como uno de los factores contribuyentes a estas problemáticas, lo que justifica el énfasis que Taveras pone en elevar los estándares educativos previos al ingreso y durante el servicio activo.

El senador no es el primer funcionario en plantear esta clase de reformas estructurales, pero su insistencia desde la tribuna legislativa sugiere que existe presión política creciente para avanzar en cambios más ambiciosos que las iniciativas anteriores. La propuesta de dos años de formación mínima podría convertirse en un punto de partida para debates legislativos más amplios sobre la restructuración policial, aunque su implementación enfrentaría desafíos presupuestarios y administrativos considerables.

Los planteamientos de Taveras coinciden con un momento en que la seguridad ciudadana sigue siendo una preocupación central en la agenda pública dominicana, con cifras de criminalidad que mantienen alerta a la sociedad civil y generan demandas constantes por respuestas institucionales efectivas y responsables.

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