El presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, asumió la presidencia del Partido Revolucionario Moderno (PRM) en un acto celebrado en Santo Domingo, donde enfatizó su compromiso con la unidad y la democracia interna del partido. Durante su juramentación, Abinader aseguró que no impondrá a su sucesor en la presidencia, destacando que su responsabilidad como líder del país prevalece sobre cualquier interés partidario.

Abinader, quien también es presidente del país, subrayó la importancia de mantener una clara separación entre el partido y el Estado. «Cuidaré celosamente esa diferencia», afirmó, reafirmando su intención de gobernar sin dejar de escuchar a la sociedad y de fomentar un ambiente de competencia sin divisiones dentro del PRM. Su enfoque se centrará en renovar las estructuras del partido y mantenerlo abierto a la ciudadanía.

Compromiso con la democracia interna

El mandatario expresó que su gestión al frente del PRM buscará demostrar que es posible competir dentro de la organización sin generar divisiones. «Soy presidente del Partido Revolucionario Moderno, pero también soy Presidente de la República Dominicana», enfatizó, dejando claro que su deber es servir a todos los dominicanos, independientemente de su afiliación política.

Abinader también hizo hincapié en la importancia de fortalecer la democracia interna del partido, lo que implica permitir que los miembros participen activamente en la toma de decisiones. «La renovación de nuestras estructuras es esencial para que el PRM siga siendo un partido relevante y cercano a la gente», agregó. Este enfoque busca no solo revitalizar la organización, sino también atraer a nuevos miembros y fortalecer su base de apoyo.

El contexto político actual en la República Dominicana presenta desafíos significativos para el PRM, especialmente con miras a las próximas elecciones. La promesa de Abinader de no imponer un sucesor podría interpretarse como un intento de evitar conflictos internos y fomentar un ambiente de colaboración, en un momento en que la cohesión del partido es crucial para mantener su relevancia en el panorama político nacional.

Con esta nueva etapa al frente del PRM, Abinader se enfrenta a la tarea de consolidar su liderazgo mientras navega por las complejidades de la política dominicana. Su compromiso de separar el partido del Estado y de promover la participación activa de sus miembros podría ser un paso decisivo hacia la modernización y fortalecimiento del PRM en los años venideros.

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