Roniel Holguín, un niño de 13 años, ha mostrado una notable mejoría tras ser gravemente herido por su padrastro, José Alberto Cabrera, en un incidente ocurrido en Villa Mella. La directora del Hospital Pediátrico Dr. Hugo Mendoza, Dhamelisse Then Vanderhorst, informó que el menor ya «respira por sí mismo» y ha sido sometido a dos intervenciones quirúrgicas exitosas. A pesar de su recuperación, la especialista advierte que el niño aún se encuentra en estado delicado.

Durante una entrevista en el programa El Día, Then Vanderhorst destacó que Roniel está despierto y puede conversar, lo que representa un avance significativo en su estado de salud. «El niño está despierto y puede conversar», afirmó la directora, subrayando la importancia de su evolución en cuidados intensivos. El equipo médico decidió despertarlo para facilitar su recuperación y monitorear su estado de manera más efectiva.

Detalles del incidente y atención médica

El ataque ocurrió la semana pasada cuando Roniel intentó defender a su madre de una agresión por parte de su padrastro. Este acto de valentía resultó en lesiones graves que llevaron al menor a ser ingresado de urgencia en el hospital. Desde entonces, el equipo de médicos ha estado trabajando arduamente para garantizar su recuperación, implementando un enfoque multidisciplinario que incluye cirujanos, pediatras y enfermeras especializadas.

El caso ha captado la atención de la comunidad y ha generado un debate sobre la violencia intrafamiliar en la República Dominicana. La situación de Roniel resalta la necesidad de abordar este problema desde múltiples frentes, incluyendo la educación y la intervención temprana en casos de abuso. La directora del hospital también hizo un llamado a la sociedad para estar atenta a señales de violencia y a buscar ayuda profesional.

A pesar de los avances en su salud, los médicos continúan monitoreando a Roniel de cerca, ya que su estado sigue siendo delicado. «No está fuera de peligro», enfatizó Then Vanderhorst, instando a la comunidad a mantener la esperanza mientras el menor continúa su proceso de recuperación. La familia del niño y la comunidad en general esperan que su historia inspire cambios en la forma en que se aborda la violencia doméstica en el país.

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