Casi la mitad de los peruanos, un 49%, desaprueba los primeros meses de gestión de la presidenta Keiko Fujimori, según una reciente encuesta de la firma Ipsos publicada por el diario Perú 21. Este sondeo revela que solo el 40% de los ciudadanos aprueba su desempeño, mientras que un 11% no se pronunció al respecto. Estos resultados se dan a conocer a medida que se acercan los primeros 100 días de su Gobierno, un periodo crítico para evaluar la gestión de cualquier mandatario.

La desaprobación de la gestión de Fujimori se ha incrementado ligeramente en comparación con encuestas anteriores, lo que podría reflejar un creciente descontento entre la población. La presidenta asumió el cargo en un contexto de alta polarización política y expectativas elevadas, lo que hace que su desempeño sea objeto de un escrutinio constante. La encuesta también sugiere que las decisiones tomadas en sus primeros días al frente del Ejecutivo no han resonado positivamente entre los ciudadanos.

Contexto político en Perú

La llegada de Keiko Fujimori a la presidencia marca un momento crucial en la política peruana, especialmente tras años de inestabilidad y crisis de confianza en las instituciones. Su campaña se centró en la promesa de combatir la corrupción y revitalizar la economía, temas que han resonado profundamente en un electorado cansado de escándalos políticos. Sin embargo, la percepción de que no está cumpliendo con estas promesas puede estar alimentando el descontento.

Los analistas políticos advierten que la gestión de Fujimori enfrenta desafíos significativos, incluyendo la necesidad de construir consensos en un Congreso fragmentado. La falta de apoyo popular podría limitar su capacidad para implementar reformas necesarias y generar un clima de cooperación política. “La desaprobación puede ser un indicativo de que la ciudadanía espera acciones más decisivas y efectivas”, comentó un experto en política peruana.

Las encuestas son una herramienta valiosa para medir la percepción pública, pero también pueden ser volátiles. A medida que el Gobierno de Fujimori avanza, será crucial observar si logra revertir esta tendencia o si, por el contrario, el descontento se profundiza. La historia reciente del Perú muestra que la desaprobación puede traducirse en protestas y movimientos sociales si no se atienden las demandas de la población.

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