La Fiscalía del Distrito Nacional ha presentado un sólido caso en contra de los cuatro imputados por el robo y homicidio de Zeneida Socorro Castillo, esposa del merenguero urbano Gilberto Julián Sarante Perdomo, conocido como Julián Oro Duro. El hecho, ocurrido el 20 de septiembre de 2026, dejó a la comunidad consternada y ha generado un amplio seguimiento mediático. Este miércoles, el Tribunal de Atención Permanente de Santo Domingo Este conocerá la solicitud de medida de coerción, en la que el Ministerio Público sostiene contar con 43 pruebas que respaldan su petición de prisión preventiva.
La audiencia, programada para las 9:00 de la mañana, se había aplazado previamente a solicitud de la defensa de los acusados. La Fiscalía ha argumentado que el conjunto de evidencias incluye testimonios, análisis forenses y grabaciones de cámaras de seguridad que vinculan a los imputados con el crimen. Este caso ha captado la atención del público no solo por la gravedad del delito, sino también por la notoriedad del artista involucrado.
Detalles del caso y su impacto social
El asalto a la residencia de Julián Oro Duro no solo resultó en la trágica muerte de su esposa, sino que también dejó al merenguero con heridas de consideración. La violencia del incidente ha suscitado un debate sobre la seguridad en el país y la necesidad de fortalecer las medidas de protección para los ciudadanos. La comunidad artística y el público en general han expresado su apoyo a la familia afectada, lo que ha llevado a una mayor presión sobre las autoridades para que se haga justicia.
El Ministerio Público ha enfatizado la importancia de este caso como un ejemplo de la lucha contra la criminalidad en la República Dominicana. Según fuentes cercanas a la investigación, las pruebas recolectadas son fundamentales para demostrar la culpabilidad de los imputados y asegurar que enfrenten las consecuencias de sus acciones. La fiscalía busca no solo la condena de los responsables, sino también enviar un mensaje claro sobre la intolerancia hacia la violencia y el crimen.
El impacto de este caso va más allá de la tragedia personal de Zeneida Socorro Castillo y su familia. Ha reavivado el debate sobre la seguridad pública y la efectividad del sistema judicial en el país. La sociedad dominicana observa con atención cómo se desarrollan los acontecimientos en el tribunal, esperando que se haga justicia y se protejan los derechos de las víctimas en situaciones similares.