La embajadora de Estados Unidos en la República Dominicana, Leah F. Campos, ha endurecido su postura respecto al uso irregular de visados, en particular el denominado “turismo de nacimiento”. En un comunicado emitido el pasado viernes, la diplomática advirtió que esta práctica compromete la integridad del sistema migratorio estadounidense y que la ciudadanía estadounidense es un privilegio que no debe ser comercializado.

La embajada enfatizó que aquellos que organicen o faciliten este tipo de actividades podrían enfrentar serias consecuencias. Campos subrayó que el uso indebido de visados no solo afecta a los ciudadanos estadounidenses, sino que también pone en riesgo a los dominicanos que buscan emigrar de manera legal. “La ciudadanía no es un bien que se pueda comprar o vender”, afirmó la embajadora en su declaración.

Consecuencias del uso irregular de visados

La advertencia de la embajadora se produce en un contexto donde el “turismo de nacimiento” ha sido objeto de creciente atención. Esta práctica se refiere a la llegada de mujeres embarazadas a Estados Unidos con el fin de dar a luz y, de esta manera, obtener la ciudadanía para sus hijos. Este fenómeno ha generado preocupaciones sobre la explotación del sistema migratorio y la posible saturación de los servicios de salud en los hospitales estadounidenses.

La embajada también instó a la población dominicana a informarse sobre las vías legales para la migración y a evitar caer en manos de organizaciones que promueven el uso irregular de visados. “Es fundamental que las personas entiendan las implicaciones legales de sus acciones”, añadió Campos, señalando que el respeto a las leyes migratorias es esencial para mantener la confianza en el sistema.

El endurecimiento de la postura de Estados Unidos se produce en un momento en que la administración Biden ha estado revisando sus políticas migratorias, buscando un equilibrio entre la seguridad nacional y la necesidad de una migración ordenada y legal. La embajada dominicana ha sido clara en su intención de colaborar con las autoridades estadounidenses para abordar este problema de manera efectiva.

La advertencia de la embajadora Campos es un recordatorio de que las acciones individuales pueden tener repercusiones significativas en el ámbito internacional. La ciudadanía estadounidense es un derecho que debe ser valorado y protegido, y su uso indebido no solo afecta a quienes buscan obtenerla, sino que también pone en riesgo la estabilidad de las relaciones migratorias entre ambos países.

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