El presidente de la República Dominicana, Luis Abinader, hizo un llamado urgente ante la Asamblea General de la ONU para reforzar la fuerza internacional destinada a combatir las bandas armadas en Haití. Durante su intervención el 23 de septiembre de 2026, Abinader destacó la necesidad de completar el despliegue de esta fuerza, cuyo mandato expira el próximo 30 de septiembre, enfatizando la creciente violencia y el descontrol que enfrentan los haitianos.
Abinader subrayó que la situación en Haití requiere una respuesta internacional más contundente. «La comunidad internacional no puede permanecer indiferente ante el sufrimiento del pueblo haitiano», afirmó. Su discurso se enmarca en un contexto de creciente preocupación por la seguridad en la región, donde las bandas han tomado el control de amplias áreas, afectando no solo a Haití, sino también a la República Dominicana.
Contexto de la crisis haitiana
La crisis en Haití ha ido en aumento en los últimos años, con un incremento notable de la violencia y la actividad de grupos criminales. Desde la muerte del presidente Jovenel Moïse en 2021, el país ha enfrentado una profunda inestabilidad política y social. Las bandas han proliferado, extorsionando a la población y desafiando la autoridad del gobierno. Esta situación ha llevado a miles de haitianos a buscar refugio en la República Dominicana, generando tensiones en la frontera.
El presidente dominicano también hizo hincapié en que la solución a la crisis no puede ser únicamente militar. «Es fundamental que se implementen medidas que promuevan la estabilidad política y el desarrollo económico en Haití», indicó. La comunidad internacional, según Abinader, debe trabajar en conjunto para abordar las causas profundas de la crisis, además de proporcionar asistencia humanitaria y apoyo a las instituciones haitianas.
La solicitud de Abinader se produce en un momento crítico, ya que la fuerza internacional aún no ha sido completamente desplegada. La ONU ha discutido la posibilidad de una misión de paz, pero la implementación ha sido lenta. «No podemos permitir que la inacción continúe costando vidas», advirtió el presidente dominicano, quien instó a los líderes mundiales a actuar con urgencia.
La situación en Haití no solo afecta a su población, sino que también tiene repercusiones en la seguridad y estabilidad de la región caribeña. La República Dominicana, al ser el vecino más cercano, se ve directamente impactada por el flujo de migrantes y el aumento de la criminalidad. Abinader concluyó su discurso haciendo un llamado a la solidaridad internacional, subrayando que «la paz y la seguridad en Haití son esenciales para la paz y la seguridad en toda la región».