La República Dominicana ha registrado una notable reducción en las tasas de mortalidad materna e infantil, según el Boletín Epidemiológico número 33 del Ministerio de Salud Pública. En el año 2026, la mortalidad materna ha disminuido un 25%, mientras que la mortalidad infantil ha caído un 5% en comparación con el mismo período del año anterior. Estos datos reflejan un avance significativo en la salud pública del país, aunque aún persisten desafíos en la atención materno-infantil.
Durante la semana 33 de este año, se reportaron dos fallecimientos maternos, ambos de mujeres dominicanas, lo que eleva el total a 87 muertes maternas en lo que va del 2026. A pesar de esta cifra, el descenso en la mortalidad materna es un indicador positivo que sugiere mejoras en el acceso a la atención médica y en los servicios de salud reproductiva. El informe destaca que, aunque la reducción es considerable, es fundamental continuar trabajando en la prevención y atención de complicaciones durante el embarazo y el parto.
Contexto de la salud materno-infantil en RD
La mortalidad materna e infantil ha sido un tema crítico en la agenda de salud pública en República Dominicana. Históricamente, el país ha enfrentado retos significativos en la atención a mujeres embarazadas y recién nacidos, lo que ha llevado a iniciativas gubernamentales y de organizaciones no gubernamentales para mejorar la calidad de los servicios de salud. La reducción en las tasas de mortalidad es un reflejo de estos esfuerzos, que incluyen la capacitación de personal médico y la implementación de programas de salud comunitaria.
A pesar de los avances, las autoridades sanitarias advierten que la mortalidad infantil sigue siendo un área de preocupación. Con el descenso del 5%, se evidencia que las muertes infantiles, aunque en disminución, requieren atención continua. Factores como la calidad del cuidado prenatal, la nutrición y el acceso a servicios de salud son determinantes en la supervivencia de los recién nacidos y deben ser abordados de manera integral.
El Ministerio de Salud Pública ha enfatizado la importancia de mantener la vigilancia epidemiológica y la promoción de prácticas saludables entre las mujeres embarazadas y sus familias. La educación sobre el cuidado prenatal y la planificación familiar son esenciales para seguir reduciendo estas cifras y garantizar un futuro más saludable para las próximas generaciones. La colaboración entre el gobierno, las comunidades y los profesionales de la salud será clave para lograr estos objetivos.