Santo Domingo.- Luis Henry Molina, presidente de la Suprema Corte de Justicia (SCJ), anunció su decisión irrevocable de no someterse a evaluación para continuar en el cargo, lo que marca el fin de su gestión en la institución. A partir del próximo 23 de octubre, Molina dejará de usar «saco y corbata» para enfocarse en su vida familiar y espiritual, utilizando la metáfora del libro El arte de subir y bajar la montaña para expresar que ha culminado su ascenso institucional.

En una emotiva declaración, Molina enfatizó que «es el momento de bajar la montaña». Su decisión llega en un contexto donde la SCJ enfrenta desafíos significativos, como la congestión de los tribunales y la necesidad de reformas en el sistema judicial. Durante su gestión, Molina ha abogado por la implementación de soluciones alternativas que permitan descongestionar los procesos penales, que actualmente absorben el 40% del presupuesto judicial.

Un legado en la justicia dominicana

El magistrado ha sido un firme defensor de la eficiencia operativa dentro del sistema judicial. En diversas ocasiones, ha planteado la urgencia de incentivar acuerdos procesales que permitan reducir gastos y mejorar la administración de justicia. «La vía para maximizar los recursos radica en la eficiencia operativa y en el uso de herramientas digitales», afirmó Molina, quien ha promovido la modernización del sistema judicial como una de sus prioridades.

La salida de Molina representa un cambio en la dirección de la SCJ, que ha estado bajo su liderazgo en un periodo crítico para la justicia dominicana. Su enfoque en la mejora de los procesos judiciales y la reducción de la carga penal ha sido bien recibido por algunos sectores, aunque también ha enfrentado críticas por la lentitud en la implementación de ciertas reformas.

Con su decisión de retirarse, Molina deja un legado que invita a la reflexión sobre el futuro del sistema judicial en el país. Su enfoque en la familia y la espiritualidad resuena en un contexto donde muchos ciudadanos buscan un equilibrio entre la vida personal y profesional. «Es tiempo de dedicarme a lo que realmente importa», concluyó, dejando claro que su próximo capítulo estará marcado por un compromiso renovado con su familia.

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