La Casa Aybar, un emblemático inmueble de la Ciudad Colonial de Santo Domingo, será restaurada con una inversión de RD$102,288,093. Este proyecto, que busca preservar el valor patrimonial del edificio, fue inaugurado el pasado martes por el ministro de Turismo, David Collado, quien destacó la importancia de la restauración para el desarrollo cultural y turístico de la zona.
La intervención en la Casa Aybar tiene como objetivo la recuperación integral del inmueble, que se convertirá en un espacio destinado a funciones institucionales, culturales y turísticas. El ministro Collado enfatizó que este esfuerzo no solo busca revitalizar la estructura, sino también consolidar su relevancia dentro del patrimonio histórico de la República Dominicana.
Un legado arquitectónico en peligro
La Casa Aybar, construida en el siglo XVI, es un testimonio de la rica historia colonial del país. A lo largo de los años, ha sufrido deterioros significativos, lo que ha llevado a la necesidad de una intervención profunda. Este proyecto de restauración se enmarca dentro de un esfuerzo mayor por parte del gobierno dominicano para proteger y promover los inmuebles históricos de la Ciudad Colonial, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1990.
La restauración no solo se centrará en la estructura física, sino que también se contempla la preservación de elementos arquitectónicos que son característicos de la época colonial. Según el ministro Collado, “la Casa Aybar será un espacio que no solo honrará nuestra historia, sino que también servirá como un centro de atracción para turistas y locales”.
Este tipo de iniciativas son fundamentales para el impulso del turismo en la región y para la educación cultural de las nuevas generaciones. La restauración de la Casa Aybar se suma a otros proyectos similares en la Ciudad Colonial, que buscan revitalizar el área y atraer más visitantes, beneficiando así a la economía local.
La inversión en la Casa Aybar es un paso significativo hacia la preservación del patrimonio cultural dominicano. Con la restauración, se espera que el inmueble no solo recupere su esplendor, sino que también se convierta en un punto de referencia para actividades culturales y educativas, contribuyendo a la identidad y la memoria histórica del país.