A los 84 años, falleció Román Ramos Uría, un ícono del comercio moderno en la República Dominicana y fundador del Grupo Ramos. Su deceso ocurrió el pasado jueves, dejando un legado imborrable en el sector empresarial del país. Nacido el 18 de octubre de 1941 en Pola de Allande, Asturias, España, Ramos emigró a la República Dominicana en 1959, donde comenzó su trayectoria profesional en el comercio.
Ramos se unió en 1963 a La Sirena, una tienda que ya era emblemática en la avenida Mella, y rápidamente demostró su capacidad para innovar y transformar. En solo dos años, logró adquirir la tienda, marcando el inicio de una serie de éxitos que lo llevarían a fundar el Grupo Ramos, un conglomerado que hoy en día incluye varias marcas reconocidas en el país. Su visión empresarial lo convirtió en un pionero del comercio al por menor, adaptando modelos de negocio que revolucionaron la forma en que los dominicanos hacían sus compras.
Un legado de innovación y empleo
El impacto de Román Ramos Uría en el comercio dominicano no se limita a la creación de un imperio empresarial. Su enfoque en la innovación y la modernización de los procesos comerciales generó miles de empleos y estableció nuevos estándares en la atención al cliente. “Siempre creí en la importancia de ofrecer un servicio de calidad y en la capacitación de nuestro personal”, solía decir, reflejando su compromiso con el desarrollo humano dentro de su empresa.
El Grupo Ramos, bajo su liderazgo, se expandió más allá de La Sirena, incorporando otras marcas como Pola, Supermercados Bravo y la cadena de tiendas de descuento, entre otras. Este crecimiento no solo transformó el paisaje comercial del país, sino que también contribuyó significativamente a la economía dominicana, posicionando a la empresa como uno de los grupos más importantes del sector.
El legado de Román Ramos Uría es evidente en la forma en que ha inspirado a nuevas generaciones de empresarios en la República Dominicana. Su historia es un ejemplo de cómo la perseverancia y la visión pueden cambiar la realidad de un país. A lo largo de su vida, recibió numerosos reconocimientos por su contribución al desarrollo económico y social, convirtiéndose en un referente no solo en el comercio, sino también en el ámbito empresarial en general.
Su fallecimiento ha generado una ola de reacciones en el sector empresarial y en la sociedad dominicana, donde muchos lo recuerdan como un líder visionario. “Su legado perdurará en cada rincón de nuestras tiendas y en cada empleado que tuvo la oportunidad de trabajar con él”, expresó un portavoz del Grupo Ramos tras su muerte. La influencia de Ramos en el comercio moderno es innegable, y su historia servirá como fuente de inspiración para futuros emprendedores.