La familia de Ivonne Handal, quien fue asesinada el año pasado en un ataque con arma blanca en su residencia del ensanche Naco, ha exigido que Jean Andrés Pumarol Fernández permanezca bajo custodia y sea enviado a juicio. Este llamado se produce tras la decisión de la Segunda Sala de la Cámara Penal de la Corte de Apelación del Distrito Nacional de otorgar un *no ha lugar* a favor de Pumarol, quien presenta un diagnóstico de *esquizofrenia*.
Los familiares de Handal argumentan que la situación de Pumarol no debe ser una excusa para evitar su responsabilidad penal. “Más de 100 reclusos con diagnóstico de esquizofrenia están cumpliendo prisión en el país”, afirmaron, enfatizando que el sistema penitenciario dominicano tiene la capacidad de manejar casos como el de Pumarol. La familia considera que su liberación podría sentar un precedente peligroso en el manejo de crímenes graves.
Demandas de justicia y contexto legal
La familia Handal ha solicitado a las autoridades judiciales que revoquen la decisión que favorece a Pumarol y que se inicie un juicio de fondo. “No se puede permitir que alguien que ha cometido un acto tan violento quede exento de juicio solo por su condición de salud mental”, expresaron. Este caso ha generado un debate sobre la responsabilidad penal de personas con trastornos mentales en el país.
La Procuraduría General de la República (PGR) cuenta con pabellones especializados para tratar a reclusos con problemas de salud mental, lo que refuerza la postura de la familia Handal. Según su perspectiva, el sistema penitenciario debe ser capaz de ofrecer tratamiento adecuado sin que ello implique la impunidad por crímenes violentos. “La justicia debe prevalecer, independientemente de la condición del acusado”, añadieron.
Este caso ha resonado en la sociedad dominicana, donde la violencia y la salud mental son temas de creciente preocupación. La familia Handal busca no solo justicia para su ser querido, sino también crear conciencia sobre la importancia de abordar estos problemas de manera efectiva y humana. “No queremos que otros pasen por lo que nosotros hemos sufrido”, concluyeron.