Johnny Pujols, secretario general del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), planteó públicamente que ambas organizaciones de oposición deben establecer un acuerdo de apoyo mutuo en caso de que la contienda presidencial de 2028 llegue a una segunda vuelta. La propuesta responde a la necesidad de unificar fuerzas contra el oficialismo y evitar la dispersión del voto en la oposición dominicana.
Durante una intervención en el podcast Reseñas, Pujols expuso que el PLD buscaría el respaldo de la Fuerza del Pueblo si avanza a una eventual segunda ronda, mientras que también estaría dispuesto a respaldar a esa organización en igualdad de circunstancias. El planteamiento refleja una realidad política: en un escenario de segunda vuelta, los votos de la tercera fuerza política resultan decisivos para definir la presidencia.
La propuesta de Pujols ocurre en un contexto donde el panorama electoral de 2028 aún no está completamente definido. Aunque Luis Abinader mantiene una ventaja electoral según las encuestas, la existencia de múltiples actores de oposición fragmenta potencialmente el voto. El PLD, ganador de múltiples contiendas presidenciales antes de 2020, busca recuperar protagonismo tras su derrota frente al actual gobierno.
Estrategia de acercamiento entre actores de oposición
El llamado de Pujols representa un cambio en el discurso político dominicano respecto a cómo se han manejado históricamente las coaliciones electorales. Tradicionalmente, los acuerdos de apoyo en segunda vuelta han sido complejos, con negociaciones de último minuto que generan fricción dentro de las organizaciones políticas.
La Fuerza del Pueblo, liderada por Leonel Fernández, representa una alternativa de centro dentro del espectro opositor. Su desempeño en elecciones anteriores la posiciona como una fuerza capaz de influir significativamente en una segunda vuelta. Ambas organizaciones comparten bases electorales similares en segmentos urbanos y rurales, lo que intensifica la competencia entre ellas en primera vuelta.
Pujols reconoce implícitamente que el fraccionamiento de la oposición beneficia al partido en el gobierno. Su propuesta busca establecer una «regla de juego» clara antes de que comience la campaña, evitando improvisaciones que debiliten la viabilidad de cualquiera de los dos candidatos de oposición que pudiera enfrentar al oficialismo en segunda vuelta.
Sin embargo, el planteamiento enfrenta desafíos internos. Dentro del PLD existen sectores que ven a la Fuerza del Pueblo como una competencia directa, no como aliado. De igual forma, amplios segmentos del liderazgo peledeísta aún aspiran a ganar en primera vuelta, lo que hace que un acuerdo de segunda vuelta pueda percibirse como un reconocimiento implícito de debilidad electoral.
La propuesta de Pujols se alinea con tendencias globales donde coaliciones electorales anti-incumbencia se organizan estratégicamente. Algunos analistas políticos ven en esto un aprendizaje de contiendas anteriores, donde la fragmentación de la oposición permitió que candidatos con menores porcentajes de apoyo inicial ganaran elecciones presidenciales.
Aunque aún faltan años para 2028, estas declaraciones marcan el inicio del posicionamiento estratégico de los principales actores políticos dominicanos. La respuesta de la Fuerza del Pueblo a estos planteamientos será determinante para entender si existe realmente disposición de ambas organizaciones a colaborar o si prevalecerán los cálculos electorales de corto plazo.