La exvicepresidenta Margarita Cedeño cuestionó este martes la falta de diálogo del Gobierno con la ciudadanía, señalando que miles de dominicanos enfrentan preocupaciones concretas que merecen respuestas directas. A través de su cuenta en la red social X, la dirigente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) planteó una crítica al modelo de comunicación gubernamental, argumentando que ignorar las angustias de la población es un error político de fondo.

Cedeño identificó cuatro problemáticas que generan malestar generalizado en la sociedad dominicana: el costo de la vida, la inseguridad ciudadana, el aumento en las tarifas de transporte y la amenaza de nuevas cargas tributarias. Según la exfuncionaria, estos son temas que trascienden la esfera política partidista y tocan la realidad cotidiana de millones de personas que se despiertan cada día enfrentando restricciones económicas y riesgos personales.

El mensaje de Cedeño se alinea con una línea discursiva que ha ganado terreno en la oposición dominicana durante los últimos meses. El énfasis en la desconexión entre autoridades y ciudadanía responde a una percepción amplia de que las instituciones no están procesando adecuadamente las demandas sociales. La exvicepresidenta, quien ocupó ese cargo durante la administración Danilo Medina (2012-2020), utiliza su posición dentro de la estructura peledeísta para formular estas críticas.

El diagnóstico político de una exfuncionaria del PLD

La intervención de Cedeño cobra relevancia por su procedencia. No se trata de un crítico externo al sistema político establecido, sino de una figura que formó parte de la institucionalidad durante ocho años. Su voz sugiere que el descontento permea tanto espacios de oposición como sectores dentro del propio aparato político que gobernó anteriormente. Esta fragmentación en los mensajes pone en evidencia la complejidad del escenario político dominicano.

En cuanto al transporte, el tema es particularmente sensible. Los dominicanos han experimentado incrementos sucesivos en las tarifas, justificados por el Gobierno en el aumento de los precios del combustible y la inflación global. Sin embargo, estos aumentos han impactado directamente en el presupuesto familiar, especialmente en los sectores de ingresos medios y bajos que dependen del transporte público para su movilidad diaria.

Respecto a la inseguridad, las cifras de homicidios y delitos siguen generando alarma social, pese a los operativos especiales que ha desplegado la gestión actual. Las políticas de seguridad han mostrado resultados mixtos, y muchos ciudadanos reclaman mayor presencia estatal en sus comunidades y barrios. Este es un tema que traspasa las divisiones políticas y afecta la percepción de gobernanza.

La exvicepresidenta argumenta que gobernar implica escuchar, pero también que el diálogo debe traducirse en medidas concretas. Su crítica no solo cuestiona la falta de comunicación, sino la capacidad del Gobierno actual para dar respuestas efectivas a problemas estructurales que demandan políticas públicas robustas y coordinadas. El debate sobre quién está mejor posicionado para resolver estas crisis será central en la próxima contienda electoral.

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