Abelardo Mata, obispo emérito de 80 años y crítico abierto del régimen de Daniel Ortega, permanece desaparecido en Nicaragua cuatro días después de ser sometido a un interrogatorio policial. Sus allegados confirman la desaparición, mientras organizaciones de derechos humanos advierten sobre el patrón de represión contra figuras religiosas que cuestionan al gobierno sandinista.

El religioso fue retenido por autoridades en un interrogatorio cuya duración y motivos específicos no han sido divulgados oficialmente. Tras esa citación, Mata no ha regresado a su residencia ni ha tenido contacto con su familia. La última confirmación de su paradero proviene de fuentes cercanas que documentaron su comparecencia ante agentes policiales, pero desde entonces el obispo emérito se encuentra en situación de desaparición forzada.

La desaparición de Mata ocurre en un contexto de escalada represiva contra la Iglesia Católica nicaragüense. El prelado ha sido históricamente uno de los clérigos más vocales en criticar las políticas del régimen de Ortega y Rosario Murillo, su esposa y copresidenta. Sus sermones y declaraciones públicas frecuentemente cuestionaban la gestión estatal y denunciaban violaciones a derechos humanos.

La persecución religiosa como táctica de control político

Nicaragua ha intensificado la persecución contra sacerdotes y obispos desde 2018, cuando la Iglesia Católica se convirtió en plataforma de protesta ciudadana durante las movilizaciones sociales. Desde entonces, varios religiosos han sido deportados, encarcelados o expulsados del país. El régimen acusa a la institución eclesiástica de incitar subversión y conspiración, mientras la Iglesia denuncia interferencia estatal en asuntos pastorales.

Mata había mantenido una posición particularmente crítica en años recientes. En múltiples ocasiones, el obispo emérito cuestionó públicamente decisiones del gobierno y llamó a la población a defender sus derechos. Su avanzada edad —80 años— no ha sido obstáculo para que permanezca activo en la vida pública religiosa de Nicaragua, lo que lo convirtió en una voz incómoda para las autoridades.

Las desapariciones forzadas en Nicaragua han aumentado según reportes de organizaciones internacionales de derechos humanos. Amnistía Internacional y Human Rights Watch han documentado casos de opositores políticos, periodistas y activistas que son detenidos sin orden judicial y cuyo paradero permanece desconocido durante días o semanas. El caso de Mata se suma a una lista de al menos 200 personas desaparecidas en los últimos tres años, según cifras de grupos defensores locales.

La comunidad internacional ha expresado preocupación por la situación de libertad religiosa en Nicaragua. Gobiernos de América Latina y Europa han hecho llamados públicos para que cese la persecución contra miembros de la Iglesia. Costa Rica, país vecino donde se encuentran numerosos refugiados nicaragüenses, ha solicitado formalmente al régimen información sobre el paradero de Mata.

Hasta el momento, las autoridades nicaragüanas no han emitido comunicado oficial sobre el caso. El silencio institucional mantiene la incertidumbre sobre el destino del obispo y agrava las preocupaciones de su familia y de la diócesis a la que sirvió durante décadas.

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