La Cámara de Cuentas detectó irregularidades por cientos de millones de pesos en la administración de la Cámara de Diputados durante el período 2020-2024. El hallazgo incluye debilidades críticas en el control de activos, retiros de bienes sin verificación, contrataciones irregulares y aplicación inconsistente de salarios, según la auditoría oficial a los estados financieros de la institución legislativa.

El informe de auditoría, practicado por la entidad fiscalizadora, expone un panorama preocupante de gestión administrativa en la principal cámara del Congreso Nacional. Las irregularidades documentadas trascienden simples errores contables y reflejan debilidades estructurales en los mecanismos de control interno que deberían garantizar el uso apropiado de recursos públicos.

Entre los hallazgos específicos figuran retiros de bienes sin proceso de verificación, lo que implica que equipos y materiales salieron de las instalaciones de la Cámara sin registro ni justificación documentada. Además, la entidad identificó contrataciones de proveedores que carecen de evidencias de procesos de selección competitivos, vulnerando así los principios de transparencia y eficiencia en la compra pública.

Inconsistencias salariales y debilidades de control

Otro aspecto crítico del informe refiere a inconsistencias en la aplicación de la escala salarial del personal legislativo. Esto sugiere que trabajadores de la institución pudieron haber recibido remuneraciones dispares sin justificación clara, potencialmente afectando la equidad interna y el cumplimiento de normas administrativas establecidas.

Las debilidades en el control y registro de activos constituyen una vulnerabilidad mayor. Un organismo público debe mantener un inventario detallado y actualizado de sus bienes, desde equipos de cómputo hasta mobiliario. La falta de controles efectivos facilita el deterioro, pérdida o mal uso de recursos que pertenecen al Estado dominicano.

El descubrimiento de estas irregularidades ocurre en un contexto donde la sociedad civil y organismos internacionales exigen mayor rendición de cuentas en las instituciones públicas. La Cámara de Diputados, como órgano legislativo, tiene la responsabilidad particular de modelar buenas prácticas de administración pública, dado que sus miembros tienen la facultad de legislar sobre la materia.

Aunque el informe de la Cámara de Cuentas documenta los problemas, queda por verse qué medidas correctivas implementará la Cámara de Diputados y si existe intención de investigar potenciales responsabilidades penales. Las auditorías son herramientas de control posterior, pero su utilidad depende de que las autoridades competentes actúen sobre sus hallazgos de manera oportuna y rigurosa.

Este tipo de revelaciones erosiona la confianza en las instituciones y refuerza la percepción de que incluso espacios considerados de autoridad carecen de mecanismos internos suficientemente robustos. La pregunta que surge naturalmente es cuántas otras instituciones públicas presentan vulnerabilidades similares sin que se hayan detectado formalmente.

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