Ambigüedad en el Ayuntamiento de Santo Domingo Oeste tras solicitud de ausencia del alcalde Francisco Peña. El funcionario pidió autorización para viajar al extranjero, lo que generó especulaciones sobre posibles renuncias o licencias indefinidas. Horas después, Peña aclaró que sus palabras fueron malinterpretadas y que solo solicitaba un permiso extendido, como ya es costumbre en la institución.

La situación comenzó cuando circuló información sobre una solicitud de Francisco Peña a la Sala Capitular para ausentarse de sus funciones con el propósito de viajar por el mundo. El anuncio generó incertidumbre en los círculos políticos locales, donde muchos interpretaron la solicitud como un posible abandono del cargo o una licencia sin plazo definido que podría vaciar la administración municipal.

El alcalde no tardó en emitir un comunicado aclaratorio. Según Peña, sus palabras habían sido «tomadas fuera de contexto». Explicó que cada vez que debe salir del país solicita un permiso a la Sala Capitular de forma ordinaria, por lo que en esta ocasión simplemente había sugerido que se le otorgara una autorización extendida para el tiempo que le resta de gestión administrativa.

La confusión entre lo ordinario y lo extraordinario

El incidente refleja un patrón común en la administración municipal dominicana: la falta de claridad comunicacional entre funcionarios y medios. Lo que pudo haberse presentado como un trámite administrativo rutinario se convirtió en un rumor de dimensiones políticas.

El protocolo de permisos para viajes al extranjero es común en municipios, pero la redacción ambigua de la solicitud inicial generó interpretaciones divergentes. Algunos vieron en ella una señal de cansancio administrativo, otros una estrategia para asegurar libertad de movimiento, y algunos más la interpretaron como un intento de evasión de responsabilidades.

La respuesta de Peña fue rápida, aunque no completamente satisfactoria para todos los sectores. El alcalde optó por enfatizar que se trataba de un procedimiento rutinario que ya ha realizado en ocasiones anteriores, lo que plantea una pregunta incómoda: si era tan ordinario, ¿por qué esta vez generó tanta confusión?

Santo Domingo Oeste, con aproximadamente 750 mil habitantes, depende de una administración municipal estable. Cualquier ambigüedad sobre la disponibilidad de su máxima autoridad repercute en la percepción pública sobre la capacidad de gestión. El manejo de este episodio pone en evidencia la necesidad de mejorar los protocolos de comunicación institucional en los municipios dominicanos.

Las acciones futuras del alcalde determinarán si este fue realmente un malentendido comunicacional o el primer síntoma de una desconexión más profunda con sus funciones. Por ahora, la Sala Capitular tendrá que resolver sobre la solicitud de permiso extendido, mientras que Santo Domingo Oeste espera señales claras sobre la continuidad de su administración local.

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