El doctor Gerardo Roa Ogando fue electo vicerrector de Extensión de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) para el período 2026-2030, tras imponerse en la segunda vuelta electoral al profesor Lenchy Vargas, quien buscaba su quinta reelección consecutiva en el cargo. La victoria de Roa marca un giro en la administración de una de las áreas estratégicas de la institución educativa más antigua del país.
La comunidad universitaria respaldó una propuesta de gestión centrada en innovación, vinculación con la sociedad y fortalecimiento de la extensión universitaria. Este resultado refleja la búsqueda de nuevos enfoques en cómo la UASD se relaciona con el entorno social y productivo del país. La extensión universitaria, como pilar fundamental de la educación superior, cobra renovado protagonismo bajo esta nueva dirección.
Lenchy Vargas, quien acumulaba cinco intentos consecutivos por mantener la vicerrectoría, representaba la continuidad administrativa. Sin embargo, la votación en segunda ronda favoreció a Roa, sugiriendo que sectores significativos de la comunidad universitaria buscaban un cambio de dirección en la gestión extensionista. Este tipo de contiendas electorales internas reflejan debates más amplios sobre los modelos de gobernanza en las universidades públicas dominicanas.
Una apuesta por la vinculación social universitaria
La propuesta de Roa se sustenta en tres ejes fundamentales que trascienden la simple administración. La innovación en los procesos de extensión implica modernizar cómo la universidad lleva conocimiento y servicios a la sociedad. La vinculación social busca establecer puentes más efectivos entre la académica y los sectores productivos, comunitarios y gubernamentales. El fortalecimiento de la extensión posiciona esta función universitaria no como complementaria, sino como central en la misión institucional.
Este cambio de mando ocurre en un contexto donde las universidades públicas dominicanas enfrentan presiones para demostrar su impacto en la sociedad. La UASD, con su responsabilidad histórica como institución de educación superior de acceso mayoritario, requiere que sus funciones de extensión lleguen efectivamente a comunidades vulnerables y sectores que demandan transferencia tecnológica y capacitación continua.
La elección de Roa plantea interrogantes sobre las prioridades que marcará su gestión. ¿Ampliará la cobertura de programas de extensión? ¿Fortalecerá alianzas con el sector privado y las organizaciones comunitarias? ¿Incorporará herramientas digitales para potenciar el alcance de la universidad? Las respuestas definirán el impacto real de esta administración durante los próximos cuatro años.
La UASD, como actor central en el sistema de educación superior dominicano, requiere que sus vicerectorías funcionen con eficacia y visión prospectiva. La renovación en la vicerrectoría de Extensión representa una oportunidad para repensar cómo esta institución se posiciona ante los desafíos educativos, sociales y económicos del país en la próxima década.